Rufino Carpena, un playu campeón que dominó una época

                               Rufino Carpena Ramos

              PIONEROS GIJONESES

25.- Rufino Carpena, un playu campeón que dominó una época

Rufino Carpena Ramos, nace en la calle Las Cruces del barrio de Cimadevilla (Gijón), el 15 de diciembre de 1929. Fue el menor de sus seis hermanos y orgulloso de ser hijo de Patro “La Astillera” y de Miguel “El Entibador”. Su padre trabajó como entibador en el puerto local y su madre, con la ayuda de su prole, recogía en el aserradero de Cesar, el de la Atalaya, madera sobrante para hacer astillas y venderlas. Por esta razón sus convecinos del barrio alto, lo conocían como Rufo “El Astillero” y ya en el atletismo sus amigos como Rufo “El Atleta”. Comenzó a correr a la fuerza en el año 1936 debido a los bombardeos que sufría el barrio en la Guerra Civil y todos corrían al refugio de la fábrica de tabacos.
Al atletismo llegó realizando la mili obligatoria en Salamanca en el año 1951/52. Pedían atletas para formar equipo militar y se apuntó puesto que estaban exentos de guardia, les daban un bocadillo diario. Le proporcionaron unas alpargatas de esparto que cuando corría con ellas en los días lluviosos se las quitaba para que no se rompieran ya que tenían que pagarlas.

            Carpena en Salamanca de soldado (Archivo R. Carpena)

Su primera carrera fue en unos campeonatos militares de la VII Región Militar, en Valladolid, en el año 1952 clasificándose el diecisiete. Sus éxitos le convirtieron en ídolo del regimiento pasando a ser ordenanza del capitán y así dispuso de más tiempo para entrenar, llegando a ser campeón de España militar en 3.000 metros. Un día aciago, para matar la sed, bebió agua del río Tormes cogiendo el tifus, implicando su licencia militar anticipada
Pasado un tiempo se recuperó comenzando a correr y en una carrera que organizaba Fausto “El Chocolateru” y Víctor Lechosa. Fue visto por Oscar Muñiz y lo fichó para su grupo de entrenamiento siendo el entrenador de toda su vida deportiva con excepción de su periodo de residente en Francia. Su disciplina y capacidad de entrenamiento era tal que trabajando en Ensidesa (Avilés) venía a Gijón corriendo para aprovechar el tiempo.

Equipo militar con Carpena (dorsal 1008). (Archivo Rufino Carpena)

Los clubes a los que perteneció como atleta fueron el Atlético Gijonés, Grupo Covadonga, Grupo de Empresas de Ensidesa y Clubs Sportif- Bourgoin- Jallieu, Atlético Gijonés y finalmente, en enero de 1972, llegó al Grupo Covadonga como entrenador donde estuvo hasta que la enfermedad se lo impidió.
Como persona y buen playu se caracterizaba por un constante humor, siendo artífice de múltiples anécdotas. En uno de los viajes con la selección nacional manifestó que le diesen farrapes (harina de maíz cocida con agua) porque alimentaban mucho más y el compañero e histórico Miguel de la Quadra Salcedo lo pasó a llamar Rufo “El Farrapes” y así quedó conocido entre sus amigos y compañeros en el atletismo.
Participó en diecisiete competiciones internacionales. Con la selección española en encuentros con Francia, Austria, Portugal, Italia, Inglaterra. Reforzando a Galicia contra Portugal y Alemania y con Asturias en cuatro encuentros contra equipos alemanes. Fue seis años preseleccionado para el Cross de la Naciones quedando siempre a las puertas de lograr su selección

        Equipo de Bourgoin (Francia) 1963. (Archivo Rufino Carpena)

Con motivo de su participación en Los Juegos Iberoamericanos celebrados en Madrid el año 1962 popularizó la palabra LA FARRAPADA y en la revista número 90 del Atletismo Español la Real Federación Española se decía: Entre las muchas cosas curiosas figura el cometario sobre “La farrapada”, nombre que el asturiano Rufino Carpena dio a la reunión de representantes españoles que acudieron a dar la bienvenida a sus adversarios de los demás países, cuando éstos llegaron a la residencia en que se alojaron. La denominación hizo fortuna y “farrapada” fueron después las reuniones en el cine, antes de irse a dormir, las tertulias de sobremesa, siempre amenizadas por los muchachos con inquietudes artísticas y la fiesta final en los jardines de Cecilio Rodríguez en la que hubo un derroche de alegría y la sana hermandad en el deporte.
Atletismo Español afirma que “la farrapada”, como una nota inolvidable más de estos inolvidables Juegos Iberoamericanos, ha pasado a la posteridad atlética.

   Juegos Iberoamericanos, Madrid 1962. (Archivo Rufino Carpena)

En los Campeonatos de España Absolutos de pista al aire libre logró subir al podio como Subcampeón de España en 1956 (3.000 obstáculos /9.32.8), en 1959 (1.500 m.l/3.54.6) y en 1961 (3.000 obstáculos/9.11.6) y como Tercero de España en 1958 (3.000 obstáculos/9.36.6) y en 1962 (3.000 obstáculos/9.28.6). También fue Campeón Nacional de Educación y Descanso en 800, 1500 y 5.000 metros

           Desfile Juegos Iberoamericanos (Archivo R. Carpena)

Carpena siempre ha considerado su triunfo más relevante el logrado en el Gran Premio Internacional Ciudad de La Coruña de 1958. Venció en 1.500 m.l con la marca de 3.56.5 siendo el primer asturiano en bajar de los cuatro minutos. Fue un final muy apretado y emocionante superando al campeón portugués Díaz Santos (3.56.6) y al campeón nacional Carlos Pérez (3.56.6)

Gran Premio Internacional Ciudad de La Coruña 1958 (Archivo Rufino Carpena)

En las pistas de Riazor, convenientemente iluminadas, se celebró el II Trofeo Internacional Ciudad de La Coruña (17 de julio de 1958). Resultó vencedor por la tabla finlandesa Rufino Carpena al ganar magníficamente los 1.500 metros cuyos resultados de la prueba fueron: 1º Rufino Carpena (Esp) 3.56.5, 2º Días Santos (Port) 3.56.6, 3º Carlos Pérez (Esp) 3.56.6, 4º Jesús Hurtado (Esp) 3.58.2, 5º Márquez (Port), 6º Sergio Vázquez (Esp). En la misma reunión participó Manuel González (Campanal III) que ganó la longitud internacional con un salto de 6’90

En 1959 en las pistas de Anoeta (San Sebastián) se disputó un encuentro internacional entre la R.A.F y una selección de Guipúzcoa reforzada con atletas nacionales. En esta competición actuaron tres asturianos que tuvieron magníficos resultados y la prensa los destacaba: Rufino Carpena, José Luis Martínez y Miguel de Lafuente.

Sobre ellos NUMA escribió: Destaquemos en primer término la actuación de Rufino Carpena, ese atleta magnífico que cada día va a más, asombrando a propios y extraños por su calidad y su gran espíritu combativo. Carpena que nos sorprendió el pasado año al obtener en La Coruña un magnífico récord de 1.500 metros, ha seguido en la presente una marcha arrolladora de superación en el kilómetro y medio y tras sus 3.54 6/10 de Tolosa hace unos días, el sábado compitiendo con el extraordinario inglés Clark, volvió a rebajar el tiempo en la prueba y con sus 3.52 8/10, de alto valor, y nueva plusmarca regional, se sitúa en el grupo de cabeza de los españoles en la distancia.
Rufino Carpena es, sin duda, uno de los atletas asturianos más destacados en el brillante historial de la región y es más meritorio si tenemos en cuenta las dificultades que ha de vencer par una preparación adecuada.
José Luis Martínez, el atleta leonesastur, fue otro de los hombres brillante en este encuentro. Sus 49” 4/10 en 400 metros lisos, que igualmente dejan atrás el récord regional que él mismo poseía, muestran esa regularidad y esa medida de la prueba que ha de llevarlo, no tardando mucho, a rebajar los 49” y posiblemente destronar a Rancaño del palmarés nacional.
El tercer hombre asturiano fue Miguel de Lafuente que lanzó el peso 13’62 metros, muy cercanos a su récord regional. Lafuente se entrega con ilusión y afición extraordinaria al atletismo y de él puede esperarse, por sus condiciones unas buenas marcas

   Rufino Carpena (42) en Tolosa (1959). (Archivo R. Carpena)

Rufino Carpena, recibió un homenaje en 1960 por sus destacados éxitos en el campo nacional e internacional y su entrega entusiasta y magnífica en el atletismo. Estuvieron presentes un gran número de aficionados, amigos, compañeros del atletismo y trabajo y autoridades: Oscar Muñiz, su entrenador, Mercurio, Alberto Hernández, Fausto, Francisco Barreda (jefe local de Educación y Descanso), Herrero Mata (secretario de la Federación Asturiana), Francisco Llorente (encargado de deportes de Ensidesa), el director de Radio Emisora Gijón y otros

         Homenaje a Rufino Carpena (Archivo R. Carpena)

Por la mañana en el parque Isabel la Católica se celebró una prueba de campo a través que contó con numerosa participación con victoria para Ronderos. A medio día tuvo lugar la comida en la Guía dentro de un gran ambiente, salpicado de recuerdos, anécdotas y de actuales ilusiones.
Al final, Rufino agradeció a todos el homenaje y pidió a los reunidos uniesen sus esfuerzos para que Gijón contase en breve plazo con unas instalaciones atléticas tan necesarias como deseadas.

Asistentes al homenaje a Rufino Carpena (1960). (Archivo R. Carpena)

Como el resto de sus compañeros, que entrenaban con Oscar Muñiz, desarrollaban sus entrenamientos por el parque Isabel la Católica, la playa, Las Mestas y otros lugares con ausencia de instalaciones como una pista de atletismo.
En 1962 se comentaba la posibilidad de construir una pista de ceniza en Gijón y se decía que La Delegación Nacional de Educación Física y Deportes acaba de destinar medio millón de pesetas al Ayuntamiento de Gijón para la construcción de una pista. Parece que va a ser construida una pista de ceniza para la práctica del atletismo, bien en Las Mestas o en el margen izquierdo del rio Piles, detrás de El Molinón.
La realidad es que esa posibilidad no se llevó a efecto. Desconozco las causas, pero en mi mente suena lo de “manteca fue que el gatu llambió y se esfumó”

       Entrenando en Las Mestas en 1958. (Archivo R. Carpena)

Fue recordman de Asturias de 800, 1.000, 1.500, 3.000, 5.000 ,10.000 m.l y 3.000 m. obstáculos. Campeón de Asturias de campo a través de forma consecutiva (10 veces) desde 1953 hasta que emigró a Francia, Campeón de Asturias de pista (28 veces) en todas las pruebas de medio fondo y fondo y vencedor en todas las carreras que se celebraban en Asturias.
La primera carrera que corrió lo hizo con alpargatas de esparto y como llovía llegó a la meta con ellas en la mano

Carpena (dorsal 295) compitiendo en Borgoin Jallieu (1966). (Archivo R. Carpena)

En 1963 emigró a Francia instalándose en la ciudad de Bourgoin–Jallieu cerca de Grenoble en el departamento del Isère (a los pies de los Alpes). Trabajo en Ets Voisin-Pascal y continuó con el atletismo en el Club Sportif de Bourgoin-Jallieu siendo el entrenador M. Berliat. Logró importantes resultados deportivos con el equipo de la ciudad en campo a través, pista cubierta y pista al aire libre. Durante los siete años que permaneció en Francia participó en competiciones de campo a través en Cordelin, Annecy, Rives, Chambery, Pont Cheri, Grenoble, Turnon, Tarbes, Paris, Lyon, Varces, Savoie, Tours, Borgoin, Condrieu, Voiron y otros. De pista cubierta en Palacio de Deportes de Lyon y pista al aire libre en Chambery, Grenoble, Aix les Bains, Gerland, Dolan, Chabons, Valence, Marseiyé, MontPellier, Romans, Alsacia, Boourgoin y otros. Fue seis veces campeón regional y como veterano ganó el Gran Premio Internacional de Ginebra en 1970 de tal forma que cuando quiso retornar le ofrecieron la nacionalidad francesa. Habían pasado siete años y Rufino Carpena regresó a su Gijón en 1970. Decía que no era más que un playu de pura cepa que no cambiaba su Gijón y sobre todo su Cimadevilla por nada del mundo.
Al dejar su club francés en 1970 ostentaba los récord de Sportif Bourgoin-Jallieu en cinco pruebas de pista al aire libre: 1.500 m.l (4.03.0), 3.000 m.l (8.444.0), 5.000 m.l (15.15.6), 10.000 m.l (33.19.8) y 3.000 obstáculos (9.21.8) y tres de pista cubierta: 1.500 m.l (3.57.3), 2.000 m.l (5.45.0) y 3.000 m.l (8.49.2)
En Gijón continuó participando en veteranos con el Atlético Gijonés y posteriormente comenzó en enero de 1972 a realizar labores técnicas en el Grupo de Cultura Covadonga

Ismael Hevia Maelo en el Campeonato de España EyD celebrado en Madrid 1958  (Archivo Rufino Carpena)

Ismael Hevia Iglesias “MAELO”, atleta gijonés de Aboño, que entrenaba con Oscar Muñiz, siendo compañero de Rufino Carpena, destacó en vallas y medio fondo. En 1958 fue Campeón de España de Educación y Descanso en 400 metros vallas.
Llegó al atletismo de una forma curiosa viendo una carrera de cross. Observó que eran todos, por lo delgados, unos escuchimizados y comenzó a reírse ya que él era fuerte. Se animó y al domingo siguiente participó en la Vuelta a Ceares, que ganó Rufino Carpena, mientras él llegó el último. Esta decepción le llevó durante un mes a ir y venir corriendo al trabajo y en la siguiente carrera llegó el segundo y quince días después ganó una en Oviedo lo que motivó que Oscar Muñiz lo fichara para su cuadra de atletas.

Selección Asturias de campo a través. Ismael Hevia de pie a la derecha (Archivo R. Carpena)

Acudió a cumplir el servicio militar en Valladolid y llegó tres días tarde al cuartel. Le cortaron el pelo al cero y le hicieron correr con los demás soldados, pero llevando un saco de 20 kilos a la espalda. Como, así y todo, corría más que el resto de los reclutas, le rebajaron de todos los servicios y se pasó la mili entera haciendo atletismo nombrándole jefe de Deportes del Regimiento.

Atletas de Oscar Muñiz (Ismael Hevia en el centro) en el parque Isabel la Católica 1956  (Archivo Rufino Carpena)

Su vida atlética estuvo plagada de anécdotas y algunas de las cuales, contadas por él a la prensa, fueron las siguientes:
Habiendo acudido a Madrid a participar en unos Campeonatos de España, el entonces ministro del Movimiento, José Solís, en el discurso inaugural, manifestó que todos los atletas que allí competían cobrarían sus jornales como si estuviesen trabajando, a lo que Maelo contestó gritando: “Señor ministro, a nosotros, los asturianos, nadie nos paga ni una peseta….”
De inmediato le rodearon un grupo de policías y, a la media hora, todos los atletas asturianos habían recibido el salario correspondiente a los días en que permanecieron en la capital de España. Pero lo más curioso fue que en la entrega de trofeos, donde Maelo recibió su premio al vencer en 400 metros vallas, el propio ministro le entregó la copa y le estrechó la mano diciendo: “Chaval, eres el español con más cojones que he conocido”

Por esta razón sus amigos le dedicaron el verso siguiente:

Fue nuestro Maelo // un deportista cabal // llegó campeón varias veces // lo mismo corriendo valles // que reclamando dietes

• Le nombraron secretario del Club Atlético Gijonés, pero el cargo duro muy poco, por lo que también se hizo acreedor de este verso

Fue Maelo secretariu // en elecciones honraes // pero tuvo que dejalo // por no andar a morraes

Oscar Muñiz, Astoreca, Elvira (hija Carpena), Isamel Hevia (Maelo), Prudencio, Carpena  (Archivo Rufino Carpena)

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